Pero la verdadera historia de los seises de Sevilla nace en 1613, año en que comenzaron a bailar durante la Octava del Corpus. El iniciador de esta práctica fue Mateo Vázquez de Leca, Arcediano de Carmona y antiguo seise, que junto al Cabildo, consideró provechoso ofrecer a los sevillanos un medio entrañable y atrayente que les impulsara a venir a la Catedral para adorar al Santísimo expuesto. De hecho, de principios del siglo XVII datan los primeros documentos del archivo de la Catedral hispalense relativos al baile interpretado por los seises durante la procesión del Corpus, aunque éste se practicaba a lo largo de la procesión por un número variable de niños cantorcicos que vestían trajes muy distintos a los actuales. Los seises bailaban entonces ya las tres de rigor que preceden a la procesión del Corpus: una ante la Custodia, otra ante el Arzobispo, y la tercera ante el Ayuntamiento y el Tribunal de la Inquisición. Años más tarde, los seises comenzaron a bailar también en la Octava de la Inmaculada (1655) y finalmente en el Triduo de Carnaval (1695). Por tanto, no puede entenderse el nacimiento y la vida misma de los seises sin la fiesta del Corpus, pues en ella y para ella nació. Pero el amor y entusiasmo que la ciudad ha tenido, a lo largo de los siglos, por la danza de los seises ha sido la causa fundamental de que el pueblo lo haya identificado, en muchas ocasiones, sólo con danza, olvidándose de que esta realidad es secundaria y advenediza.
Herminio González Barrionuevo
Maestro de Capilla de la Catedral

CORPUS CHRISTI

Postal, principios del siglo XX.
Indudablemente, la celebración de más prestigio y más abolengo de la Diócesis de Sevilla. El motivo de esta magna fiesta de la iglesia católica se centra en la exposición de la hostia consagrada por las calles para mostrar la presencia real de Jesucristo, esto es, en carne y hueso, en la Sagrada Forma. Esta celebración tiene su punto de partida en una bula del Papa Urbano IV (1264) para conmemorar el milagro de Bolsena (1263) – un sacerdote nacido en Bohemia dudó de la presencia real de Jesucristo en la Hostia Consagrada; celebrando Misa en la Iglesia de Santa Cristina de Bolsena, y en el momento de la Consagración la sagrada hostia destiló sangre-. Con este hecho la iglesia cerraba la polémica sobre el asunto.

Hoy a las 13,30 horas tendrá lugar un acto en la Glorieta de Bécquer para celebrar e inaugurar la remodelación que, desde el Ayuntamiento, se le ha hecho y que ha consistido en restituir, en parte, el aspecto que tenía hace un siglo cuando Aníbal González llevó a cabo la colocación de los bancos de piedra blanca y el Anaquel. Y lo más importante, se ha repuesto  el carcaj a los pies de la figura del Amor herido. Nada mejor que llenar la Glorieta de Rimas,  así que haremos un recital con versos de Gustavo. Esperamos que la Glorieta se llena de sevillanos, de becquerianos, ¡Os esperamos! Pilar Alcalá

La Basílica de María Auxiliadora de Sevilla, también conocida como iglesia de la Trinidad, perteneciente al convento del Santuario de María Auxiliadora de los Salesianos de la Trinidad de esta ciudad, es un templo cristiano que se encuentra situado al fondo del callejón que arranca en la calle de María Auxiliadora, en el barrio de El Fontanal-María Auxiliadora-Carretera de Carmona del distrito San Pablo-Santa Justa.