SEGUIDORES DE MURILLO CORNELIO SCHUT

Discípulo de su tío, el pintor flamenco del mismo nombre (1597-1655), vino joven a España con su padre, ingeniero militar, y se estableció en Sevilla, donde contrajo matrimonio. Fue uno de los fundadores de la Academia sevillana en que tanto empeño puso Murillo, y fue presidente de ella en 1670 y 1674. Su estilo, muy flamenco en su comienzo, fue aproximándose al de Murillo en tal manera que muchas obras suyas, y en especial los dibujos, han pasado por ser obra del pintor sevillano, como ya en el siglo XVIII advertía Ceán Bermúdez (Pérez Sánchez, A. E.: Catálogo de dibujos, I. Dibujos españoles. Siglos XV-XVII, Museo del Prado, 1972, p. 131

SEGUIDORES DE MURILLO Francisco Meneses Osorio

La manera de pintar del artista sevillano Murillo dejó un importante y numeroso grupo de discípulos que, bajo las directrices estéticas del pintor, plasmaron su obra. La causa fundamental fue el éxito generalizado del arte de Murillo, cuya clientela se extiende hasta rebasar el setecientos con temas de iconografía religiosa.
En orden de edad, destaca la figura de Francisco Meneses Osorio, considerado como el mejor heredero de la estética del pintor, desde que se le escogiera en 1682 para continuar las pinturas del retablo de los Capuchinos de Cádiz. Sin embargo, algo de personal hay en su obra, que comenzó en la década de los sesenta coincidiendo con la fundación de la Academia, a la que perteneció entre 1660 y 1673.

MURILLO Y LOS NIÑOS DE LA CALLE
#murillo #sevilla #añomurillo #barroco #pintor

Tal vez el Murillo más conocido por el público sea el de las Inmaculadas, pero hay otro Murillo, el de los niños de la calle, el de los pilluelos harapientos y piojosos que se reparten un melón robado, juegan a los dados o comparten almuerzo en aquella Sevilla que se hundía en la miseria, abrumada por los impuestos y la pujante rivalidad de Cádiz, tras la peste de 1649. Las imágenes contenidas en estas obras son el equivalente de esas otras imágenes, sacadas del fotoperiodismo