SEGUIDORES DE MURILLO Francisco Meneses Osorio

La manera de pintar del artista sevillano Murillo dejó un importante y numeroso grupo de discípulos que, bajo las directrices estéticas del pintor, plasmaron su obra. La causa fundamental fue el éxito generalizado del arte de Murillo, cuya clientela se extiende hasta rebasar el setecientos con temas de iconografía religiosa.
En orden de edad, destaca la figura de Francisco Meneses Osorio, considerado como el mejor heredero de la estética del pintor, desde que se le escogiera en 1682 para continuar las pinturas del retablo de los Capuchinos de Cádiz. Sin embargo, algo de personal hay en su obra, que comenzó en la década de los sesenta coincidiendo con la fundación de la Academia, a la que perteneció entre 1660 y 1673.

Una curiosa pintura de Santa Ana en Triana

El próximo jueves día 26 de Julio la Iglesia celebra la festividad de San Joaquín y Santa Ana, abuelos del Niño Jesús. Es fiesta grande en Triana donde, al menos desde 1266 se venera a la Madre de la Virgen con gran devoción y en cuyo honor se celebra la Velá de Santa Ana, una de las fiestas más antiguas de Andalucía, cuyos orígenes se encuentran en las personas que pasaban la noche del 25 al 26 de julio en vela ante la imagen de la Santa.
Recientemente ha salido a la luz una interesante y curiosa pintura conmemorativa de una procesión extraordinaria dedicada al misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen, que tuvo lugar el 24 de agosto de 1761 en Triana y que organizó la Real Parroquia de Señora Santa Ana para celebrar el patronazgo de la Inmaculada sobre “todos los reynos de España” concedido por el Papa Clemente XIII a petición del rey Carlos III.

ANTONIO SUSILLO


En esta #FARMACIADELAFERIA, en la calle Feria, 126, esquina con #AntonioSusillo, custodian desde el día de hoy, el retrato realizado por #albertsesma, del reconocido escultor nacido en nuestra tierra, para #sevillanosilustres, damos las gracias a la propietaria de dicha farmacia por su atención.

MURILLO Y LOS NIÑOS DE LA CALLE
#murillo #sevilla #añomurillo #barroco #pintor

Tal vez el Murillo más conocido por el público sea el de las Inmaculadas, pero hay otro Murillo, el de los niños de la calle, el de los pilluelos harapientos y piojosos que se reparten un melón robado, juegan a los dados o comparten almuerzo en aquella Sevilla que se hundía en la miseria, abrumada por los impuestos y la pujante rivalidad de Cádiz, tras la peste de 1649. Las imágenes contenidas en estas obras son el equivalente de esas otras imágenes, sacadas del fotoperiodismo